6 Tips para salir de la resignación

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El escritor francés Honoré de Balzac (1799-1850) dijo “La resignación es un suicidio cotidiano”. La persona resignada a una situación muere un poco y cuando percate estará muerto en vida. La mujer que comparte su vida con un marido maltratador, el empleado que trabaja en una empresa en la que no se siente a gusto… ejemplos? Muchos! pero lo verdaderamente importante es ¿Cómo actuar ante lo que nos sucede?.

La resignación suele confundirse con la adaptación. En la primera juzgamos que hay factores externos que nos afectan y también que no somos capaces de hacernos cargo de eso, es decir que no creemos que podamos hacer algo para salir de esa situación, porque lo que hagamos no tendrá ningún efecto y todo permanecerá igual, no hay metas, objetivos o motivación. En la segunda, aceptamos que no controlamos el entorno pero a la vez que creamos nuevas realidades que nos permitan llegar al lugar que deseamos; hay una emocionalidad que nos permite danzar con las dificultades y recalcular los próximos pasos.

¿Estás en un trabajo porque eso es lo que hay?, ¿Compartes una relación con alguien por quién no sientes ningún tipo de afecto por miedo a estar solo?, en ambos casos la decisión de permanecer es resignación. Lo opuesto es juzgar que a pesar del entorno tú vas a procurarte un empleo con el que te sientas a gusto y en el caso de la relación juzgarías que aunque esa relación no fue lo que planeabas aún tienes la oportunidad de proveerte una nueva pareja.

La resignación como estado anímico:

Frase: “Yo soy así”. En ella hay implícita una renuncia al aprendizaje, la creatividad, la innovación, a los cambios, a la oportunidad de una vida mejor, es decir, como “Tú eres así” todo en ti debe permanecer igual, con el mismo nivel de sufrimiento, inconformidad, infelicidad y de falta de visión. ¿Alguna vez te ha tocado usar esa frase?, ¿Qué nueva visión puedes darle ahora? La resignación además de matar todas las posibilidades de mejora también destierra por completo la auto credibilidad, el poder personal y la auto motivación. Es un estado anímico perjudicial y nos hace vivir victimizados. Es el estado anímico donde habitan la mediocridad y el conformismo.

El estado de ánimo opuesto es el de las ganas, allí juzgas que todo a tu alrededor te ofrece grandes posibilidades a pesar de las circunstancias. Ejemplo, la persona que nace en una situación de pobreza y a fuerza de empeño y de ganas logra salir de ella logrando ascender socialmente;  La persona que luego de ser diagnosticado con una enfermedad ruinosa se sobrepone a ella y la trasciende haciéndose mucho más fuerte. Es un estado de ánimo donde no solo te planteas objetivos y posibilidades sino que te empeñas en lograrlos, sin excusas, con creatividad, aprendiendo lo necesario para ello y esforzándote.

Conquistando las ganas:

Descubra qué es aquello que le apasiona: Busca dentro de ti eso que te mueve, lo que te hace sentir vivo, justo allí empieza el camino.

Misión: No puedes llegar a donde deseas sin un mapa de ruta, tu Misión será tu mapa, a partir de allí podrás fijar los objetivos y las acciones que debes realizar.

Conéctate con tu Misión: Tu propósito personal será la luz que te guiará en la vida, a tu alrededor tomarás tus decisiones y construirás los cimientos.

Perseverancia: recuerda que la Certeza no es no tener dudas, es seguir adelante a pesar de ellas. Danzando con los obstáculos.

Disfruta del paisaje: tomate tu tiempo para observar el camino que estás recorriendo.

Aléjate de los “Realistas”: El secreto para salir de la resignación es dejar de escuchar las voces agoreras propias y de terceros que te dicen que nada puede cambiar y que no tienes el poder para alcanzar lo que deseas.

Tips: ¿Cómo saber si estoy resignado?

Juegas el Rol de víctima: constantemente te quejas de todo lo que te pasa pero no haces nada para solucionarlo, culpas a todo y a todos de lo que te pasa.

Estás acostumbrado a sufrir: para ti el sufrimiento es tu estado “normal” y “cotidiano”, convives con ello y tu cuerpo, mente y emocionalidad lo acepta.

Crees en milagros: piensas que algún día “algo” o “alguien” vendrá a ti para ayudarte a salir del hoyo donde tú mismo te has metido pero eso no pasará.

Tienes baja autoestima: sientes que nada de lo que puedas hacer te ayudará a resolver tus problemas, no te sientes capaz de ser el elemento de cambio que necesitas ser.

 

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