Amor, disciplina, ambición, legado y trascendencia

¿Cuántas veces te has sentido empequeñecido por las adversidades?

¿Sabías que el amor y la disciplina conscientemente dosificados transforman a los hijos en seres humanos extraordinarios?

Cuando escucho personas que ante la adversidad solo atinan a decir: “es que no puedo”, viene a mi mente el recuerdo de un documental dirigido por Enrique Lares Monserratte, llamado Probado en Fuego.

Trata sobre la vida y obra de Carlos Daniel Cárdenas Lares, un venezolano ejemplar, cuyas personas que lo conocieron en vida dicen que él fue un luchador, vencedor y apasionado, que era extraordinario, brillante, insuperable, persistente y profundo. Además que todo lo que se proponía lo hacía, creía en sí mismo y vivió su vida con plenitud y dignidad. Su madre nos dice que él capto el sentido de la vida y quienes lo admiran nos dicen que su vida es bellísima y digna de ser contada.

Sin duda es una historia que toca la fibra más profunda de cualquier ser humano, yo he compartido ésta pieza con personas que en algún momento me han dicho: es que no puedo!

Y la reacción posterior es de vergüenza y al mismo tiempo de motivación.

Porque ¿cómo es posible que personas que no tienen ningún problema físico o mental, que no tienen ninguna condición médica que amenace su vida y que tienen un gran potencial son capaces de decir: es que no puedo?

Carlos contaba con 2 años y 4 meses de edad cuando le diagnosticaron una enfermedad llamada Distrofia muscular, la cual presagiaba a sus padres que él quedaría inválido en la infancia y que habría de morir en la adolescencia. Tremenda empresa le esperaba a Carlos y a su familia.

Hablando en términos de beisbol Carlos estaba abajo en la cuenta y el lanzador tenía una recta de 140 millas/h y un cambio que no bajaba de 120 millas/h.

Su madre la Sra. Hilda de Cárdenas prestó mucha atención a las recomendaciones del médico quién les dijo:

1. No permitan que el niño se convierta en un tirano. Que a cuenta de su enfermedad se convierta en un manipulador.

2. Deben tratarlo cómo un niño normal. Exigirle que realice todos sus deberes.

Su Padre el Sr. Daniel Cárdenas admite: nunca se le consintió, siempre se le exigió que sacara buenas notas, que cumpliera con su horario, con su aseo, con su formación, con su trabajo.

Ambos formaron un equipo donde lo principal que se le daba al niño era Amor y Disciplina.

Carlos perdió su motricidad a los 9 años y quedó en silla de ruedas. A los once años se enfrentó con la realidad de su enfermedad y supo que se iba a morir más temprano que el resto de sus amigos. Y a pesar de todo éste panorama negativo a los 16 años emprende el proyecto de escribir un libro.

Su estado físico estaba deteriorándose y aprendió a convivir con su emocionalidad interior, entendió rápidamente que si se conectaba con lo malo se deprimiría y el colapso sería inevitable pero eligió conectarse con las ganas de vivir, con la Ambición de sentirse pleno y de trascender.

Un año más tarde Carlos estaba en todos los programas deportivos de tv presentando su primer libro llamado: “Venezolanos en las Grandes Ligas 1939-1989”.

Su Legado incluye:

  • La creación del Fondo Editorial Cárdenas Lares, y la publicación de los libros
  • Play Ball, Vida y Anécdotas de Roberto “Tarzán” Olivo,
  • Leones del Caracas, Crónica de una Tradición,
  • Venezolanos en el Ring y
  • Galarragamanía, este último escrito por D. Gutiérrez y J. González.
  • También editó la “Guía del Fanático 1993-94”.
  • Dentro de sus sueños estaban la creación del Museo del Beisbol de Venezuela y el Salón de la Fama, ambas obras son hoy una realidad y están ubicados en Valencia, Edo. Carabobo.

Carlos murió el 01 de marzo de 1994 y tras 19 años de su desaparición física, sin duda ocupa un lugar en la historia deportiva del país y en el corazón de todos a quienes toco directa o indirectamente. Y es un ejemplo de Trascendencia y motivación para personas y organizaciones.

Ahora te pregunto ¿todavía crees que no puedes? Si es así te invito a ver éste documental que siempre nos recuerda que nada es imposible cuando nuestro corazón de verdad lo quiere.

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